lunes, 16 de mayo de 2011

Un Plan Divino

Siendo éste el primero de mis artículos en este blog, quisiera dar una pequeña introducción a todo lo que será esto.

Soy miembro de un movimiento de la Iglesia Católica llamado Schoenstatt.
Cuando tuve la oportunidad de ingresar en sus filas, la frase "Nación de Dios" y su significado dentro de este movimiento me cautivaron totalmente. Era como si hubiese despertado algo dentro mío que estaba desde siempre allí. Tal es así que la guardo muy bien en mis ideales.
Quiero construir la Nación de Dios.

Jesuitas venidos de fuera e indígenas de aquí fundaron en tierras paraguayas las Reducciones Jesuíticas, sociedades donde se practicaba una vida comunitaria sincera, donde Dios estaba en el centro, donde cada uno era importante y determinante para el desarrollo, donde la justicia brillaba para todos de igual manera, y sobre todo, donde el amor de Dios hacia el hombre y el amor entre los hombres daban significado a los actos.
Es una sociedad que se perdió. Un sueño alguna vez vivido que ha desaparecido.

Pero es un llamado. Es nuestro llamado como nación paraguaya.
Dios no entrega una tarea a alguien o a algún grupo y luego se arrepiente. Nos la entregó en aquel entonces y sigue esperando que la llevemos adelante. Construir la Nación de Dios en el Paraguay.

Y saben por qué empiezo este blog?
Porque siento que me estoy olvidando de que Dios tiene que estar en la Nación que estamos construyendo con Él y para Él. Cómo es que pretendí construir la Nación de Dios sin estar en su compañía?
Pero, hermanos y hermanas, hoy es el día en que inicio el proceso de búsqueda de qué es realmente esa Nación de Dios y cómo debemos edificarla.
Espero que me acompañen.
Un abrazo a todos!